Politicas de la naturaleza

Capítulo II - Cómo reunir al colectivo* - Resumen del argumento (para el lector impaciente...)

Una vez la naturaleza* puesta a un lado, la cuestión pasa por saber como reunir al colectivo* (pág. 4) la que hereda la vieja naturaleza* y la vieja sociedad*. No se puede simplemente reunir a los objetos* y los sujetos* ya que la repartición entre la naturaleza* y la sociedad* no se hace para ser deshecha. Con el fin de evitar estas dificultades para reunir al colectivo* (pág. 12), es necesario considerar que ésta se compone de humanos* y no-humanos* capaces de reunirse como ciudadanos, a condición de proceder a algunas reparticiones de capacidades. La primera repartición consiste en redistribuir la palabra entre los humanos* y los no-humanos* aprendiendo a dudar de todos los portavoces* (pág. 23) además de aquéllos que representan a los humanos como de aquéllos que representan a los no-humanos. La segunda división consiste en redistribuir la capacidad de actuar como actor social considerando solamente asociaciones* de humanos* y no-humanos* (pág. 41). Son para éstos y no para la naturaleza* que la ecología debe poder hacer. Esto no quiere decir por lo tanto, que los ciudadanos del colectivo* pertenecen al lenguaje o a lo social* ya que, por una 3ra partición, los actores* se definen también por la realidad y la recalcitrancia (pág. 54). El conjunto de las 3 particiones permite definir el colectivo* como compuesta de proposiciones*. Para convocar al colectivo*, no se va, por lo tanto, a interesar más a la naturaleza* y a la sociedad*, sino solamente a la cuestión de saber si las proposiciones* que la integran están más o menos bien articuladas* (pág. 64). El colectivo*, por último convocado, permite un retorno a la paz civil (pág. 73), redefiniendo la política* como composición* progresiva de un buen mundo común*.